Acompanar a alguien en la fase final de su vida al igual que cuidar a un bebe hasta que es capaz de defenderse por si mismo es probablemente el acto de generosidad y amor mas sublime que pueda hacerse por otro ser humano Son procesos sagrados Con la misma ternura con la que se recibe a un recien nacido asi se debe cuidar a quien esta muriendo Dandole la mejor atencion creando una sensacion de paz y seguridad y siendo capaz de hacerlo con la misma...