«Las cosas hermosas que escribiremos si poseemos talento están en nosotros, difusas, como el recuerdo de una melodía que nos cautiva sin que podamos acordarnos de ella», escribe Proust en Contra Sainte-Beuve, y en efecto, en esta obra el autor empezó a recordar esa melodía que se convertiría, años después, en su célebre En busca del tiempo perdido. Bajo la forma de una conversación con su madre, Proust despliega numerosos motivos de esa cadencia:...