Que tiempos estos en los que los esclavos agradecen cada golpe de fusta sobre los hombros las revoluciones se devoran a si mismas y las humildes llaves se niegan a facilitarnos la salida El ultimo de los 36 justos desaparece en el estomago de su perro y los banqueros lloran envueltos en sus propias crisis tan humanos ellos cuando ponen en marcha sus mecanos sentimentales No hay cura para la locura declama Alonso Quijano bastante achispado y la in...