Nuestra época está marcada por fenómenos globales que provocan una crisis tras otra. Confiamos en que sería posible salir de éstas y que cada generación vivirá mejor que la anterior, pero la inestabilidad en todos los ámbitos ha generado un malestar creciente y constante. Vivimos en una «crisis permanente» y las viejas ideas de desarrollo se muestran incapaces de lograr soluciones efectivas o perdurables. Este concepto renovado, que aparece en es...