Diagnosticado de esquizoide hace unos años en Melilla, tras un encierro deveinticinco días en el hospital psiquiátrico, el mundo se plagó desde entoncesde mensajes proveídos por la divinidad. El libro se faja con una viejatemática: ¿es el mundo el que está loco o soy yo? ¿Cabe achacar a la supuestaenfermedad esta visión descarnada del mundo, o acaso el mundo en su locuraconcita estos síntomas como reacción mimética, en una estructura depersonalid...