El inspector Lynley sigue de baja. Todavía no se ha recuperado de la m uerte de su esposa, quien fue asesinada brutalmente. Sus paseos por Co rwall le hacen bien, pero la policía de Londres le necesita y mucho. D espués de una serie de meteduras de pata que los han situado bajo el e scrutinio de los medios, la percepción de los ciudadanos de su labor e s poco menos que lamentable. Además, la incorporación de Isabelle Arde ry para sustituir a Lynl...