Kathleen tiene ochenta años. Después de un incidente con un intruso, su hija quiere que se mude a una residencia para mayores. Ella no está dispuesta a eso. Lo que anhela, lo que necesita, son aventuras. Liza se asfixia con el estrés diario de la vida familiar. Lo último que le falta es ver a su madre viviendo unas vacaciones salvajes, y eso la hace soñar con su propia escapada en solitario. Martha, de 25 años, tiene una crisis vital. Desemplea...