La noche del 11 de enero de 1933, un contingente de guardias de asalto se dirigían hacia Casas Viejas para sofocar una revuelta anarquista. Uno de los autobuses que trasladaban a los guardias de asalto sufre un accidente a 7 kilómetros de la localidad de destino. Los guardias fueron reubicados y el autobús quedó abandonado a su suerte.Cincuenta y seis años después, el agente del CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), Martín Málcome...