Ya casi nadie recuerda cómo, durante la segunda mitad del siglo pasado, un Superhombre dedicó sus días a luchar por la supervivencia de nuestra civilización y velar por el bienestar de su pueblo. Los enemigos se contaron por decenas, como la doctrina neoliberal del presidente Reagan, el incendiario lenguaje letrista de unos niños y niñas salvajes, la iluminada revolución mística de una secta Superblanca, los cuerpos sin órganos de una horda sadom...