Las iglesias catedrales de la Monarquía Hispánica constituyeron un campo de batalla a lo largo del siglo XVII. A ello contribuiría la recuperación de la autoridad episcopal, que iniciada con los albores de la Modernidad había culminado en Trento. Contra ella se rebeló el clero capitular, con suficiente autonomía todavía para oponerse al báculo episcopal en defensa de toda suerte de libertades y exenciones que se resistía a perder. También las riv...