Los cuentos que un frío académico narra a su pequeña antes de irse a dormir se entremezclan con las historias de un grupo de padres con hijas perdidas que se reúne cada semana, en el piso treinta y tres de una fábrica de paraguas abandonada, para paliar el dolor. A estas fábulas sobre las pérdidas de Dorothies y Alices, se une un coro de voces de niñas macabras en las que resuenan autoras como Mary Shelley, Charlotte Brontë, Charlotte Perkins Gil...