De Oscar Wilde se dijo que no conversaba, sino que contaba cuentos. Este volumen recoge sus relatos más conocidos, y podemos imaginárnoslo perfectamente, encantador, irónico, contándolos a un reducido círculo de devotos oyentes, con una taza de té en la mano. Un público que se reiría con «El fantasma de Canterville»; se sentiría intrigado con la resolución del caso de «El crimen de lord Arthur Savile», y se conmovería hasta las lágrimas con «El P...