Las cenizas de Esfacteria han sido lavadas por la lluvia del último invierno. Los prisioneros que allí se capturaron, Iguales de Esparta, languidecen en Atenas, donde la asombrosa victoria del año anterior ha animado a la ciudad a lanzar la guerra total, acercándose a una victoria que casi acarician con la punta de los dedos. Pero en Esparta, que apenas puede defenderse, queda aún una esperanza: Brásidas. Recuperado de la terrible herida que sufr...