se llama Las Camelias, que tiene tantos años como secretos guarda entre sus muros. Cuando mi madre se alejaba en su coche me dio una sensación rar¡sima en la barriga, pero es que nunca me hab¡a sentido tan sola. Aunque me duró poco, porque enseguida acudió Bea al rescate. Y luego también se apuntó Berto. Y los tres juntos empezamos a meternos en l¡os, como aquella vez que nos empeñamos en demostrar que unos traficantes de drogas operaban desde nu...