Dice llamarse Gregori Makarov, haber tocado el acordeón siendo niño ante Stalin y vivir una imposible historia de amor que le llevó a ser internado en el terrible campo de trabajo del Kolimá, uno de los lugares más lejanos e inhóspitos de Siberia, de donde no se salía vivo. Pero él sobrevivió, y su vida fue contada por un periodista, hasta que se descubrió que había sido engañado. Que no era verdad, pero tampoco mentira, que su existencia se habí...