Cuando Regina Soldevila era una nina y jugaba al escondite por el pasaje Sert cruzo por primera vez la mirada con un muchachito raquitico que lo espiaba todo desde su ventana Estamos a finales del siglo XIX en la Barcelona de las grandes ilusiones Josep Maria Sert que acabaria siendo el mejor pintor muralista del mundo se enamoro de Regina antes de iniciar su fulgurante carrera de exito internacional y nunca se acabaron de separar del todo Mientr...