Tercio se echo sobre su manta y se dispuso a dormir Scaeva hacia recuento con mucha prudencia del botin de oro y plata que habia recogido de brazos y cuellos de los soldados dacios El nino clavo sus ojos en unos brazaletes de oro Los mismos que el Zurdo habia cortado de la mano de un guerrero dacio poco antes de que el chico le atacara con su falx No se le olvido al hispalense aquella mirada Tan especial Guardo bien su botin de la codicia de los ...