LA civilización del libro está amenazada, víctima del inquietante acoso de temibles enemigos: la aparición de «multitudes lectoricidas», la proliferación de implacables industrias de la incultura y la incomunicación, acelerando la desertización espiritual de los pueblos, amenazando la antigua morada íntima de la condición humana, cuando el comercio industrial con las palabras socava los antiguos fundamentos del alma y la conciencia de los últimos...