El 26 de marzo de 1626, el joven zurrador de pieles barcelonés Miquel Parets escribió su primera anotación de lo que llegaría a ser, con el tiempo, una mezcla de crónica urbana y diario personal. Con este gesto el artesano se convirtió en autor y, lo que es más, autor de su propi a vida. Pero Parets era sólo uno entre centenares, tal vez miles de ar tesanos, campesinos y trabajadores que en los primeros siglos de la mo dernidad escribieron memori...