El diario de Pedro Fabro, centrado principalmente en su mundo interior de emociones, deseos, sentimientos, propósitos etc., no nos descubre el modo de proceder que tuvo durante los sólo ocho años de intensa vida apostólica, ni los rasgos importantes de su carácter, ni el esfuerzo por crear comunidades jesuitas, ni su contribución a la reforma católica y su clara visión sobre el comportamiento que debería seguirse en los debates y trato con los pr...