Uno puede esconderse entre columnas o recostarse en ellas para tomar el sol. Entre columnas asesinaron a Julio César y hay ciudades, como La Habana, que no se entienden sin su presencia. Las de esta recopilación, sin embargo, son de papel y de tiempo. Nacieron para morir jóvenes en la prensa diaria, efímeras en su belleza o en su rotunda fragilidad. Inesperadamente, renacen hoy para enredarse con el hilo rojo de la vida, que las hilvana y les da ...