Los violentos embates de la política española y la fascinación ejercida por una de las capitales de la cultura, llevan a las orillas del Sena, al fi nal del reinado de Napoleón y durante la Restauración borbónica, a centenares de españoles, emigrados o simples «turistas». Según su estatuto, sus fines políticos o sus recursos, conspiran, se entregan a los placeres u observan el espectáculo para redactar luego sus recuerdos pintorescos. En París na...