André Gide (1869-1951) y Roland Barthes (1915-1980) fueron dos escrito res, cada uno en su tiempo, de obligada referencia. Aparentemente, se trata de dos gigantes cuyos intereses intelectuales, incluso sus viven cias, sus biografías, están muy alejados. José Benito Fernández, sin e mbargo, pone de relieve todo lo contrario.Las coincidencias son notabl es: ambos son coquetos; son tuberculosos, su salud quebradiza marcará su existencia. Son huérfan...