Somos seres sensibles capaces de recibir dolor y placer en dosis grandes y pequenas Este Gran atlas de los pequenos placeres reivindica el estremecimiento que nos puede provocar lo mas diminuto aquellos placeres minusculos que han hallado culturas de todo el mundo el susurro de la brisa en las hojas volar cometas la alegria de un reencuentro caminar descalzos acariciar el cabello de un ser querido pisar charcos tocar el musgo el crujir de la niev...