Y al fin vino del interior de Egipto El extrano Oscuro ante el que se inclinaban los fellas Silencioso descarnado enigmaticamente altivo Y envuelto en telas rojas como las llamas del sol poniente A su alrededor se apretaban las masas ansiosas de sus ordenes Pero al marcharse no podian repetir lo que habian oido Mientras por las naciones se propagaba la pavorosa noticia De que las bestias salvajes le seguian lamiendole las manos Pronto comenzo en ...