Las hazañas de los hombres ilustres (ya sean caudillos, artistas o exploradores) nunca han dejado de cautivar nuestra sedienta imaginación. No por ello, sin embargo, merecen menos luz las aventuras o desventuras de individuos algo más oscuros y cuanto en ellas podemos aprender sobre las curiosas propiedades de la condición humana. Robert Aldrich compone aquí una fascinante galería de retratos con hombres y mujeres de conspicua o velada homosexual...