Al margen del poderío militar y la sorprendente expansión que provocaría el asombro de tantas generaciones, el Imperio Otomano se caracterizó por crear una auténtica civilización. Una civilización que fue el resultado de acoger en su seno un crisol de pueblos y culturas diversas a lo largo de varios siglos, durante el dilatado tiempo que transcurre entre su inicio, en torno al año 1300, y su final poco después de la Primera Guerra Mundial.Por ell...