«UN bohemio de espíritu y figura, Emilio Carrere, altivo con su pipa y su melena, como un D. Juan con su ropilla y con su espada, hizo el milagro de esta serena antología. ¡Paso y honor al libro de la juventud! Haya un aplauso reverente para sus páginas sinceras, y que los buenos corazones se abran ante él, como se abren las flores ante el sol», escribía Cristóbal de Castro en 1906 sobre La Corte de los Poetas (1906), la primera antología del mod...