Malas caras, jornadas imposibles, estrés, incomprensión, ordena y mando, incomunicaciónàeste suele ser el ambiente que campa a sus anchas por la gran mayoría de las empresas. ¿El resultado? Un empleado infeliz y nada motivado así como menor rentabilidad y productividad. ¿Qué pasaría si en lugar de este escenario se propiciara la felicidad en el trabajo como fin para ser felices como personas y viceversa? A esta gran pregunta da respuesta Santiago...