El esfuerzo por cambiar el mundo nunca es en balde. El desarrollo humano es una conquista social, no una secreción cutánea generada por el aumento de la circulación mercantil y la actividad del Estado a la que llamamos crecimiento económico. La crisis ecológica impone, además, un límite en el trasiego de recursos y residuos que la sociedad mantiene con los sistemas naturales. Una vez alcanzado ese límite la lucha por alcanzar nuevas cotas de desa...