Todo el mundo sabe que la Medicina está enferma, pero ésta no se preoc upa mucho de su propia salud. Petrificada en un dogmatismo pretencioso , imbuida de racionalismo ôcientíficoö, ejecuta servilmente las direct rices de nuestra orgullosa Ciencia materialista, bajo la férula de háb iles mercachifles. La Medicina no cura a los desgraciados que se confí an a sus facultativos: los cuida celosamente. La prodigiosa inflación técnica y su coste fenome...