Diez anos despues de que el impresor Francisco Robles editara El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha un tal Avellaneda saca una segunda parte sin pedir permiso a dios ni al diablo Celoso de su negocio Robles encarga a uno de sus empleados Isidoro de Montemayor que averigue quien es ese tal Avellaneda para ajustarle las cuentas Habitual parroquiano de tugurios de turbio pelaje asi como de cenobios literarios de abolengo Montemayor no tarda ...