La crecida irracionalista fi n-de-siècle, que en España se hizo patente con la crisis noventayochista y las ascuas del simbolismo artístico, inició un proceso en el que, andando el tiempo, los viejos paradigmas filosóficos quedarían reducidos a irrelevantes grumos de sustancia dogmática, a la deriva en una sociedad líquida. La retirada de los grandes fundamentos teleológicos y la astenia de la representación objetiva de lo real dejaron un vacío q...