A sus 60 años, Silvano se encuentra de repente sin trabajo, sin su mujer, que le ha pedido que se vaya de casa por un tiempo, y con el presentimiento de que las cosas no pueden ir sino a peor. Es así como acaba en Casa Roma, una singular pensión en pleno centro de Madrid que recibe a sus huéspedes con un más que optimista: «Esto no es como el Ritz, sino mucho mejor». Allí conocerá a Lau-ra, la atractiva vigilante del Museo del Prado y a Iván, el ...