La llovizna cae sobre el asfalto y sobre la tierra, la ciudad y sus so mbras se despliegan como animales heridos, la naturaleza triunfa impla cable por encima de sus restos y a pesar de los hombres que son náufra gos de sí mismos. Como un demiurgo de la felicidad y la tristeza, Edso n Lechuga construye mundos para destruirlos. La inmensidad del trasfon do es solo un escenario. Aquí no hay gozo ni clemencia. El escritor es siempre un dios vengativ...