De los que no se paran a afilar lapiceros Hay poetas que se pasan la vida afilando lapiceros Su obsesion es tenerlos siempre a tono que el grafito amenace que asuste que el papel se retraiga ante el amago del puntiagudo y aspero roce de su punta Lo malo es que en esa fijacion los poetas se entretienen se retrasan se pierden mientras se empenan compulsivos en dar brillo a sus armas y colocarse en un puesto de observacion privilegiado desde el que...