Moscú, además de su capital, es el corazón de Rusia y de las rutas comerciales y la sede del patriarca de la iglesia ortodoxa. Es una ciudad sólida y apegada a la tierra, poco permeable a la influencia extranjera y donde la vida cultural bulle con gran dinamismo. El río Moscova no invita a pasear por sus orillas. Es mejor subir al punto más elevado, en las colinas, y desde allí admirar las cúpulas doradas. Hoy la capital rusa ha sufrido una gran ...