Jesús llevó a cabo una auténtica revolución con respecto a las mujeres. No desarrolló ninguna doctrina específica ni dictó reglas de comportamiento; simplemente, su actitud fue tan nueva, tan inclusiva y tan rompedora que provocó escándalo e incomprensión entre sus coetáneos, empezando por sus discípulos. Son muchas las mujeres con las que Jesús se encontró durante su ministerio, y ellas no solo lo servían con sus bienes materiales, sino que part...