Todo el mundo nace para perseguir un sueno para avistarlo en el horizonte acercarse a el desde la lejania estirar la mano tocarlo con las yemas de los dedos palparlo mientras lo ausculta atraparlo con cuidado como si fuera un pajaro acariciarlo al mismo tiempo que colocas el oido para escuchar lo que hay en su interior rodearlo con los dos brazos dejando que el aire fluya entre vosotros extrusionarlo con fuerza sin asfixiarlo y cuando ya lo tiene...