Mucho se habló de este libro cuando apareció en 1979, mas la atención y la polémica se centraron entonces en su implacable diagnóstico sobre la realidad social de Italia, un país «sin verdades» de acuerdo con el categórico dictamen de Sciascia: la lectura estaba irremediablemente supeditada al impacto de los hechos, algunos aún presentes en la conciencia colectiva aunque ya alejados en el tiempo (el caso del bandido Giuliano, por ejemplo), otros ...