?Los poemas de Elena son tristes y evocadores. Tanto que su presencia es casi física, material, imponente. Al menos en un principio, porque luego queda una sensación de alivio, de peligro superado, de haber subido otro nivel. Pero incluso cuando uno se salva pierde algo. Uno comienza adelantando la mano como si tanteara en la oscuridad hasta que las pupilas se dilatan y el paso se afianza. Uno lee y se siente seguro. Las imágenes no cuelgan de un...