El 15 de abril de 2019, ante la mirada atónita de la humanidad, Notre-Dame ardía: ardía «el bosque» con sus viguetas y cabriadas del siglo XII, ardía hasta el derrumbe la flecha creada por Viollet-le-Duc, ardía la protagonista indiscutible de la novela de Víctor Hugo; pero, ante todo, ardía un símbolo. La reacción inmediata y global, más allá de los ideales políticos, más allá de las creencias religiosas, demostró que Notre-Dame no era sólo Notre...