El 7 de junio de 1968 ETA asesinó al joven guardia civil José Antonio Pardines. El cadáver presentaba cinco heridas de bala en el torso. Debajo se localizaron cuatro proyectiles y, a menos de un metro, cinco vainas: tres de calibre 9 milímetros parabellum y otras dos de 7,65 milímetros. La funda de la pistola reglamentaria de Pardines seguía abrochada. La primera víctima de ETA no había podido defenderse. Aquel día, en palabras de José María Garm...