Quevedo contra Góngora, éste contra Quevedo y Lope; Villamediana contra todos y todos contra Alarcón. La chispa madrileña, siempre dispuesta a zaherir, criticar y burlarse hasta de ellos mismos, encuentra entre estos genios del XVII su expresión más elevada. Lanzan sus envenenadas sátiras contra escritores, políticos, clero, lugares y monumentos madrileños burlándose asimismo de sus convecinos con especial atención para los cornudos. Como observa...