Este libro es un embrollo de palabras que tienden a desordenarse juntas. Es un principio y un (sin)fin de sensaciones; sensaciones en las que he estado ahogada estos últimos años, palabras que he guardado todo este tiempo porque me hacen sentir a salvo, y es que la casa nunca se empieza por el tejado, como decía mi abuela hay que ir poco a poco. Como todo, tiene un principio, aquel en el que empiezas a sentir, a dejarte llevar...y, de pronto, de ...