Viajar y vivir en Marruecos durante veintiún meses, sumergirme en un mundo de extremos, fue un ejercicio bienvenido para mí, en el que me acerqué a muchas personas. Obtuve muchas perspectivas diferentes y conocimientos nuevos. Y no solamente he aprendido a conocer y comprender a los demás, sino también especialmente a mí misma....