Cristo no vino a llamar a los santos sino a hacer santos a los debiles a los torpes y a los pecadores Por eso los santos no son solo modelos imitables de santidad sino recordatorios del poder de la gracia de Dios mayor que cualquier defecto humano No pocos santos tuvieron que luchar contra tentaciones muy similares a las que sufrimos hoy Para ejemplificarlo Goodier acude a la historia de un mercenario adicto al juego de un adolescente repudiado p...