Duran siglos los días en el niño,largo y corto su tiempo como unsueño. Los meses del adulto son, en cambio,a causa de la brega que es su vida ,un trabajo penoso de atahonay molienda de tantas ilusiones,que se le van en ansias locamente.Y, sin haberse dado cuenta, un díael hombre re conoce que ya todosu futuro ha pasado y que los años,unos detrás de ot ros, van cayendocon vértigo fatal como las últimasmigas de tiempo en e l reloj de arena,a menos ...