En la ciudad de Ofidia no hay dioses celosos de la fortuna de los hombres seguramente porque ninguna de sus casi trescientas mil almas la tiene Quien mejor lo sabe es Herodoto Corominas un inspector de policia que nada uo casiu tiene que ver con el padre de la Historia salvo por el hecho de que tambien desconfia de las apariencias y apela al sentido comun ante los dos principales mecanismos que mueven el mundo las pasiones y la injusticia La cegu...