A mediados de la década de los sesenta del pasado siglo, el turismo se convirtió en el motor económico de las islas Baleares. Las consecuencias de esta transformación no fueron solo económicas. La sociedad balear sufrió cambios en su composición y en sus hábitos y costumbres. Llegaron de forma masiva turistas procedentes de países con regímenes democráticos, menos condicionados por una religiosidad opresiva, como la que, en ese momento, se vivía ...